Carne de falda deshebrada y cocida lentamente en salsa de chiles y cerveza. El taco que se convierte en el favorito de cualquier reunión.

Sus notas de frutos rojos, especias y vainilla suave armonizan muy bien con la carne cocinada lentamente y los sabores ahumados de los chiles.
Sus notas de agave cocido, cítricos, hierbas frescas y humo suave armonizan maravillosamente con los chiles secos, la naranja y la carne cocinada lentamente. Un maridaje auténticamente mexicano que aporta complejidad sin opacar los sabores del plato.
Si no consigues los chiles secos, puedes sustituirlos con 2 cucharadas de paprika — no es lo mismo, pero funciona. La cerveza le da un amargor ligero y una profundidad que hace que esta carne sea diferente a cualquier otra que hayas probado.
Más opciones de maridaje: En tintos, también puedes probar un Monastrell o un Zinfandel. Un Tequila reposado, con notas de vainilla, especias y agave cocido, acompaña maravillosamente la carne y los chiles secos. Y si prefieres cerveza, una Victoria o Negra Modelo —de malta suave y notas tostadas— van perfecto con la carne cocinada lentamente y los chiles de la salsa; para algo más ligero y refrescante, Modelo Especial o Corona Extra equilibran muy bien la riqueza del plato y los acompañamientos frescos como el aguacate, el cilantro y el limón.

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