Bowl de ramen con pollo marinado en soya y jengibre, caldo cremoso de curry rojo y leche de coco, y hongos shiitake. Sólido, aromático y reconfortante.

Probablemente uno de los mejores vinos del mundo para acompañar cocina asiática. Sus notas de lima, durazno, manzana verde y flores blancas equilibran el curry, el coco y el jengibre, mientras que su acidez refresca el paladar entre cucharadas.
Sus notas delicadas de arroz, frutas blancas y umami armonizan maravillosamente con el ramen, los shiitakes y la soya. Además, es un maridaje completamente asiático.
El curry rojo y la leche de coco son los que hacen la magia. Empieza con una cucharada de curry y ve agregando más según tu tolerancia al picante. El caldo debe estar bien caliente al momento de servir — el ramen pierde mucho si llega tibio al bowl.
Más opciones de maridaje: Si el Riesling no es lo tuyo, prueba un Gewürztraminer (con aromas a lichi y pétalos de rosa) o un Pinot Gris. Una cerveza Witbier belga o una lager asiática también funcionan muy bien — sus notas cítricas y especiadas, junto con la carbonatación, refrescan el paladar y acompañan el curry y el jengibre. Otra opción es un Whisky japonés Highball: ligero, refrescante y sorprendentemente versátil con platos asiáticos.

Así cocinas toda la semana.
Los recetarios de Merce traen recetas así, con su copa. Los compras una vez y son tuyos para siempre.