Ensalada fría de lentejas con manzana, arándanos, nueces y aderezo de vinagre de manzana. Versátil, nutritiva y perfecta como acompañamiento o plato principal vegetariano.

Tiene la fruta suficiente para acompañar la manzana y los arándanos, buena acidez para el vinagre y suficiente estructura para las lentejas y las nueces. También funcionaría un Espumoso Brut Rosé.
Su acidez y notas cítricas complementan la manzana y el vinagre, mientras su mineralidad aporta elegancia a las lentejas. Puedes probar también un Sauvignon blanc, o un Chenin Blanc.
El secreto de esta receta es cortar todo lo más chiquito que puedas — el brunoise fino es lo que hace que cada bocado tenga todos los sabores a la vez. Y mejora notablemente si se marina de un día para otro. Vale la pena la espera.
Otras opciones de maridaje: Pinot Noir joven — sus notas de frutos rojos armonizan con los arándanos y su ligereza respeta la frescura de la ensalada. Puedes probar también un garnacha, o un beaujaulais. Si sirves esta ensalada como acompañamiento, recuerda que el vino debe elegirse principalmente pensando en el plato fuerte. Esta recomendación está pensada para disfrutar la ensalada como plato principal o como protagonista de una comida ligera. Mi observación de sommelier aquí sería que esta es una receta donde un buen rosado puede superar tanto a blancos como a tintos.

Así cocinas toda la semana.
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